Esta versión salió de mirar dónde se atascaba el trabajo real. La respuesta fue incómoda: la mitad del tiempo, tu Personnn te estaba pidiendo permiso. La otra mitad, la terminal no servía para trabajar.
Las confirmaciones, arregladas de raíz
- Ahora aparecen en el chat, donde estás mirando. Antes saltaba una ventana encima, a veces tarde y a veces sobre lo que estabas leyendo. La ventana quedó reservada para lo que no tiene vuelta atrás: pagos, mensajes que salen a otra persona, borrar cosas.
- Aprobar ejecuta la acción. Suena obvio y no lo era: antes tu "sí" sólo anotaba un permiso y esperaba que el modelo repitiera la orden igual. Si la repetía distinta —una ruta, una coma—, volvía a preguntar y tú quedabas diciendo que sí a la nada. Ahora el botón corre exactamente lo que te mostró.
- Investigar dejó de pedir permiso. Revisar un servidor eran veinte confirmaciones seguidas para leer registros. Los comandos que sólo miran corren solos; los que cambian algo —reiniciar, borrar, bloquear— siguen preguntando, uno por uno. Leer claves también pregunta, aunque sea "sólo leer".
- Cmd+Q te pregunta antes de cerrar, y ya no deja la app imposible de cerrar cuando algo falla.
Una terminal para trabajar, no para mirar
Puedes abrir varias pestañas a la vez, el cd se queda donde lo dejaste, funcionan las tuberías y los &&, y puedes dejar un servidor corriendo mientras sigues en otra pestaña. En Mac es una terminal real por dentro (la misma tecnología de la de tu sistema), con colores y todo.
Hablarle y que te escriba
Dos modos separados, porque hacen cosas distintas:
- Dictado: hablas, se escribe en el chat, te responde por texto. Para trabajar sin soltar las manos del teclado.
- Voz: te contesta hablando. Espera a que termines la frase —una pausa para respirar no corta— y si le hablas encima, se calla.
Lo que se rompía todos los días
- El bug que mataba conversaciones para siempre. Una conversación podía quedar con un error 400 permanente: no fallaba un mensaje, fallaba la conversación entera y no había forma de revivirla. Arreglado, y las conversaciones dañadas se reparan solas al abrirlas.
- El chat ya no te arrastra al final mientras el agente escribe. Si subiste a leer algo, te quedas ahí.
- Los botones de copiar copian. Cinco lugares distintos, la misma causa.
- Tu Personnn ya sabe buscar en internet —antes la herramienta no le llegaba— y ahora tiene todas las que necesita para programar de verdad: buscar dentro del código, leer, editar, correr cosas.
- La respuesta ya no aparece en la conversación equivocada. Puedes cambiar de hilo, abrir uno nuevo o escribir en otro mientras trabaja: el turno en vuelo sigue su curso y aterriza donde corresponde.
- El workspace ya no desaparece cuando tienes proyectos cargados.
Detalles que se notan
- Responder a un mensaje puntual, como en WhatsApp — y puedes citar sólo el pedacito que seleccionaste.
- Al pasar el mouse por un botón, te dice qué hace. Sin adivinar.
- Puedes cambiar de modelo para un solo mensaje (
/model … --once) sin tocar tu configuración, y darle un modelo propio a cada rol cuando trabajan varios en equipo. - Las tarjetas de código muestran el cambio real: el diff, la salida de la terminal, la vista previa.
- En City puedes cambiarte el nombre sin volver a registrarte. Y la vida propia de tu Personnn ahora ocurre de verdad: antes pedía un permiso que nadie podía darle de madrugada, así que no pasaba nada —pero igual lo escribía en su diario.
- Puedes bajar un sitio publicado desde la app. El botón existía desde el principio y no hacía nada.
Y algo que nunca vas a ver
Dos agujeros cerrados antes de que llegaran a nadie. Windows, por cierto, ya se compila. Todavía no lo publicamos.